Frente a estrategias menos traumáticas de otras ciudades, que apuestan por la fluidez del tráfico contra la polución, la capital catalana opta por negar el vehículo particular

EDUARD RODRÍGUEZ I VILLAESCUSA, BARCELONA

24/10/2020 06:00 | Actualizado a 24/10/2020 10:00 No cabe ninguna duda que el problema de la contaminación producida por el automóvil con motor de combustión en la ciudad, debe abordarse desde la base de la limitación del tráfico y la reducción del uso particular, y que la

transición hacia un nuevo tipo de movilidad más sostenible se producirá sin duda en los próximos años.

Pero también es cierto que el ritmo de esta transición (renovación del parque automóvil, modernización de autobuses y trenes, cambios en las industrias, nuevos sistemas de carburantes para los barcos y aviones, etc.) lo pautará el gran capital y las empresas multinacionales.

Entre tanto, la reducción de las emisiones contaminantes producida o por efecto de la movilidad urbana, será una doctrina de aplicación obligada por los ayuntamientos.

En este marco, las medidas adoptadas por el Consistorio barcelonés, esencialmente han sido:

■ la contracción de la capacidad vial,

■ la delimitación de zonas de velocidad 30 Km/h,

■ la colocación de reductores en la calzada

■ o la realización de las llamadas súper-manzanas.

Medidas restrictivas para disuadir el uso del vehículo particular, para congestionar al máximo la circulación y hacer que el conductor – usuario opte por el transporte colectivo.

Podéis continuar leyendo el articulo de EDUARD RODRÍGUEZ I VILLAESCUSA en el siguiente enlace:

https://www.lavanguardia.com/participacion/cartas/20201024/484232847520/examen-medidas-movilidad-barcelona-restricciones-uso-vehiculo-privado-contaminacion.html
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