Catalunya necesita 60.000 millones en inversión de infraestructuras para alcanzar la media europea

La dotación de las administraciones es insuficiente para cubrir la depreciación de carreteras o vías

Una semana después de que fracasara en el Congreso el consorcio de inversiones Estado-Generalitat para tratar de dar un impulso a la inversión en infraestructuras en Catalunya, la patronal Foment ha puesto sobre la mesa la cifra necesaria de dotación pública para acercarse a la media europea: casi 60.000 millones de euros. La organización empresarial estima que en Europa, de media, se destina anualmente el equivalente al 2,2% del PIB a mejorar o crear nuevas infraestructuras. En Catalunya, excepto en el 2009, nunca se ha alcanzado ese porcentaje, según el informe El déficit de inversión en infraestructuras en Catalunya 2009-2025, hecho público este lunes por la patronal Foment del Treball.

Traducido en euros significa que se han dejado de invertir 49.543 millones en 15 años. Al ser un periodo tan largo, y teniendo en cuenta la inflación tan alta registrada y el incremento de los costes, si las administraciones públicas quisieran recuperar el terreno perdido, el coste necesario para cerrar la brecha con Europa sería de 58.748 millones.

En algunos de los ejercicios analizados, la inversión ha sido bajísima, del entorno del 0,5% del PIB. El año pasado hubo una cierta recuperación, pero la dotación solo llegó a representar el 1,2% del PIB, lejos del 2,2% que Foment considera como necesario para situarse en la media europea.

El problema, según Foment, es que con ese nivel de inversión muchos años no se llega a compensar la depreciación de las infraestructuras consecuencia del paso del tiempo. Algunos informes de instituciones como el IVIE-Fundación BBVA avisan de que el stock de capital en infraestructuras ha bajado desde los máximos, lo que significa que se deprecia más rápido que lo que se gasta en su mantenimiento. Además, los economistas defienden que, por definición, cuando un territorio gana población –como es el caso de Catalunya– no es suficiente con mantener las infraestructuras, sino que deben ampliarse para dar servicio a ese mayor número de habitantes.

En todo el estudio, Foment utiliza el concepto licitación porque es el paso previo a que se realice de manera efectiva y real la obra. En ese ámbito, Foment, a través de la Cambra Oficial de Contractistes d’Obres de Catalunya (CCOC), contabiliza de manera precisa todas y cada una de las licitaciones que se dan en Catalunya de obra pública. Es una manera de compensar el apagón informativo del Gobierno, que desde mediados del 2023 dejó de publicar la información sobre la ejecución regionalizada de las inversiones del Estado.

No obstante, las cifras de la inversión necesaria a realizar en Catalunya para llegar a la media europea no se calculan a partir de la ejecución presupuestaria, pero obviamente son una consecuencia. Si el Estado sistemáticamente invierte de media en Catalunya menos del 50% de lo previsto, y la Generalitat se deja sin gastar alrededor de un 15% de lo previsto, resulta muy complejo alcanzar los niveles de otras regiones ­ eu­ropeas.

Foment reclama un frente común de los partidos políticos catalanes para presionar al Estado

Durante la presentación del informe, el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, lamentó que la semana pasada no se pudiera aprobar el consorcio de infraestructuras en el Congreso y recordó que una iniciativa similar fue propuesta por la patronal en el pasado. “Todo lo que hemos planteado ha fracasado, y la más perjudicada es Catalunya”, dijo.

La nueva propuesta que Sánchez Llibre puso encima de la mesa es la de conseguir la unanimidad de todas las fuerzas políticas del Parlament sobre el déficit de infraestructuras. El objetivo es “alcanzar el máximo consenso y unidad posibles”, primero en Catalunya, para después obtener de las administraciones del Estado una solución definitiva, ya que, sin una “posición unitaria”, resulta “inviable” cualquier solución al respecto.

En cuanto a cuáles deben ser las prioridades de inversión en infraestructuras, el presidente de CCOC, Lluís Moreno, señaló que solo con el listado de las 100 infraestructuras básicas identificadas por Foment se alcanzan los cerca de 60.000 millones solicitados. En ese grupo hay infraestructuras como el plan de Rodalies, la ampliación del corredor mediterráneo, los proyectos estratégicos del puerto de Barcelona o las líneas 9 y 10 del metro de la capital catalana.

Sánchez Llibre insistió en que invertir en infraestructuras no es un gasto, sino un factor clave para ganar competitividad. El déficit de infraestructuras “afecta a la competitividad de las empresas, a la movilidad de los ciudadanos y a la capacidad que tiene nuestro país de poder crecer adecuadamente. Es la consecuencia de una nefasta y perjudicial gestión pública”.

Un informe de la patronal sostiene que la inversión debe ser equivalente al 2,2% del PIB de la comunidad

El director de estudios y economía de Foment, Salvador Guillermo, insistió en el perjuicio que representa que la inversión no cubra la depreciación de las infraestructuras. Para Moreno, una mayor inversión ayudará a “ser más puntuales, más eficientes” y mejorará el Estado de bienestar. “No sé a qué esperamos”, lamentó.

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