
La Generalitat estudia la manera de aligerar la sobrecargada autopista del Mediterráneo
Ha pasado mucho tiempo, pero seguro que se acuerdan de la campaña soberanista del “No vull pagar”. La movilización terminó con 100.000 denuncias que derivaron en 6.058 multas y una recaudación de cerca de medio millón de euros. Un solo conductor llegó a acumular 52 penalizaciones. Era el año 2012, y las autopistas eran un argumento político de primer orden.
En septiembre del 2021 se levantaron las barreras de la AP-7, la C-32 norte, la C-33 y la AP-2, y de la discusión ideológica e identitaria se fue transitando hacia la seguridad vial y los atascos constantes, con la autopista del Mediterráneo gratis, al límite de su capacidad y con la siniestralidad disparada.
El accidente ferroviario de Gelida del 20 de enero cortó la vía y obligó a levantar los peajes que aún sobreviven en la C-32 sur.
El plan alternativo funcionó, y se demostró que, en igualdad de condiciones, ambas arterias pueden complementarse y absorber mucho mejor el tráfico. Pero rescatar esta concesión privada no es cosa menor: son unos 850 millones de euros.
Fuentes del Departament de Territori confirman a La Vanguardia que el Govern está estudiando la manera de aliviar la situación de la AP-7. La prioridad, avanzó la consellera Sílvia Paneque el jueves, es recuperar algún tipo de pago todavía por determinar.
Pero otra opción que se está analizando es la de dar de baja la concesión que Aucat, filial de Abertis, consiguió en 1989 por un periodo de 50 años en el tramo de la C-32 sur que va de Castelldefels a El Vendrell.
La empresa se encargó de la construcción, túneles incluidos, y asume el mantenimiento y la modernización constante de la vía, gastos que amortiza con la explotación de los dos peajes que opera a la altura del municipio de Cubelles (5,03 euros, precio general para los turismos) y en Vallcarca, a la altura del Garraf (8,42 euros).
El Govern quiere recuperar algún tipo de pago en las vías de alta capacidad para equilibrar el tráfico
Antes de entrar al detalle sobre el coste y las consecuencias de rescatar la C-32, vale la pena recordar cuál es la situación actual en la AP-7.
Comparando la foto del 2019 –con peajes– con la del 2025 –sin barreras–, los siniestros mortales han incrementado un 21,4%, los heridos graves han subido un 184% y el total de víctimas se ha disparado casi un 30%.
Especialmente inquietante es la situación de los vehículos pesados, que pasan gratis por la autopista del Mediterráneo porque la C-32 les cuesta, en función de su tamaño, entre 24 y 29 euros por trayecto.
Desde que es libre de pago, la AP-7 sostiene un 40% más de camiones que antes de la covid. Sumado a la inexperiencia de muchos conductores extracomunitarios por la falta de personal competente, los cerca de 12.000 vehículos pesados que a diario pasan por el tramo sur de la autopista se han convertido en la principal piedra en el zapato del Servei Català de Trànsit.
Hay otro dato demoledor: Catalunya concentra 19 de los 20 puntos viales de toda España con mayor concentración de camiones, y la mitad está, lo han adivinado, en la AP-7.
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